La primera pincelada de una obra clásica en el Atanasio

Transcurría el año de 1954, una época en la que el ciclismo era el mayor motivo de orgullo para el deporte antioqueño, por cuenta principalmente de Ramón Hoyos, quien en enero se convirtió en bicampeón de la Vuelta a Colombia y en marzo le dio un oro al país en la prueba de  ruta por equipos en los VII Juegos Centroamericanos disputados en México.

En cuanto al fútbol, los cuadros paisas aún estaban acoplándose al ritmo de la primera división: el Medellín todavía no mostraba el hambre de gloria que lo caracterizaba en el Campeonato Nacional Amateur y Atlético Nacional recién se  estrenaba en sus primeros años como un club de fútbol profesional.

Para el campeonato de aquel año, los equipos antioqueños se midieron en dos oportunidades, la primera de ellas con una novedad histórica, pues por primera vez el estadio Atanasio Girardot acogía un clásico paisa.

Aquel encuentro se disputó el 16 de mayo y finalizó con una igualdad a dos goles. Sendos tantos del ‘Poderoso’ corrieron por cuenta de Antonio Sacco, mientras que para Nacional marcaron Humberto ‘Turrón’ Álvarez y Ramón Felipe Moyano. Pero Sacco no solamente brilló aquel día, pues al finalizar el año terminó en la segunda casilla de la tabla de goleadores (19), superado únicamente por el ‘verdolaga’ Carlos Gambina (21).

Si bien no fue un partido lucido y determinante, le sirvió a Nacional para encaminarse hacia las primeras posiciones hasta hacerse inalcanzable por los otros nueve equipos de la competencia. Al final del año, sus 45 puntos le permitieron poner en su escudo la primera de las 16 estrellas que decoran su amplio palmarés; en cuanto al DIM, terminó tercero en aquel campeonato como antesala al torneo del 55, donde también conquistó su primer título en el profesionalismo, ya sin los tantos de Sacco, pero con el ‘Charro’ Moreno de bandera.

Desde ese duelo, en el Atanasio se escribieron muchas historias de clásicos dignas de narrar de mil maneras con el toque poético que le da el balón al rodar. Este sábado, será el escenario que acogerá la edición número 299 de un enfrenamiento que no necesita carta de presentación, pues verdes y rojos siempre dan espectáculo cuando se juegan el honor.

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