Los Kilos de un Tucán

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Por: Sara Hernández, Acord Antioquia.

La halterofilia, junto con el patinaje y el ciclismo, es uno de los deportes que más victorias le ha dado a la historia colombiana. La primera medalla de oro cafetera en unos Juegos Olímpicos, la consiguió una vallecaucana en tierras australianas en el año 2000, levantando junto con el peso de la barra, la gloria deportiva del país. Cuatro años después, visitando el origen de las olimpiadas, Mabel Mosquera y sus 53 kilogramos, llegaron hasta el último cajón del podio.

En Pekín 2008, Diego Salazar y Leidy Solís pusieron plata. En Londres, Óscar Figueroa empezó con la faena, sumó la tercera medalla plateada de esa delegación, y terminó su carrera, bañado de oro profundo en el calor de Río, que traería en Luis Mosquera un bronce tardío.

El título de Colombia en la primera edición del Americas Rugby Challenger tuvo un gran protagonista, el antioqueño Néider Enrique García Palma, quien contribuyó con dos anotaciones ante Guyana, uno más frente a México y otra en la final contra los guaraníes. Néider soñaba con alzar alguna vez el peso de la victoria, por eso entrenaba incansablemente en su natal Apartadó.

Sin embargo, los resultados esperados no se realizaban. Empezó a frustrarse, a creer que era imposible. Pero en una noche húmeda, típica de la zona, conoció la vida misma, aprendió que el dolor era la cuota inicial de una deuda que solo se paga hasta quedar sin alma, pues el cuerpo siempre puede. Le contaron que el mundo es ovalado y que gira alrededor de una hache. Kike, como le dicen, cambió los discos por un balón, prefirió el deporte que nacía, por encima de aquel que ya tenía su lugar guardado en las tablas del éxito.

En el 2015 el Club Morgans, cantera de la zona, formó los primeros piques de velocidad de Néider. Impresionaba que los 1.70 de altura y 80 kilogramos tuvieran tanta potencia y rompiera cualquier tackle propuesto. Era bueno, sobresalía, pero algo faltaba para medirse en plenitud. “Yo estaba jugando Departamentales con Apartadó, en una cancha de Envigado, en el 2016. Me fue muy bien, hice varios trys, entonces los profesores David y Mauro me dijeron que si quería jugar en Medellín, que yo era bueno y podía estar en procesos de selección Antioquia y Colombia. Hablé en mi casa y me vine para acá a jugar”

Y así fue, David Jaramillo le abrió las puertas de Gatos, equipo con mayor número de títulos regionales en Antioquia, mientras Mauricio Henao, doliente eterno, le regaló la llave de la ciudad, le enseñó cómo se vivía en este Bella Villa y le presentó la colonia urabeña en suelos de la capital las flores “Me adapté fácil, empecé a entrenar rápido y eso se hizo que conociera gente, lo malo es que me hacía falta mi mamá” dice con nostalgia el número 14 de los Tucanes.

Tras varios partidos con anotaciones en la Liga Metropolitana, la oportunidad máxima llegó, el seleccionado nacional era un hecho, la primera cita, el Sudamericano B, el resultado, campeones. “Yo he tenido la oportunidad de jugar en las selecciones de XV y la de 7’s. Gracias a mi velocidad, puedo jugar en cualquiera de las dos. El año pasado jugué el Suramericano B y los Bolivarianos en los que ganamos bronce”

En 2018 vino la consagración, las alas del equipo colombiano estuvieron cubiertas por dos hijos del Urabá, Arley Urrutia y Néider, eran las turbinas de una nave, que se enfrentaban al reto más importante de la historia, Uruguay en el Cincuentenario y el Suramericano A. Pese al resultado adverso, el equipo se afianzó, siguió la lucha y los triunfos de apoco aparecieron. Oro en Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla y tan anhelado triunfo, de la primera versión del Rugby Américas Rugby Challenger.

De esta manera, sin pretender nada en un principio, practicado el deporte solo por amor, Néider Enrique García hace parte de esta generación dorada del rugby colombiano, que más allá de los triunfos, enamora por la forma en que inflan en pecho y cantan el himno, que convencen por cada gota de sudor derramada sobre esa armadura tricolor. Los libros apenas empiezan a llenarse y seguramente lo que aquí se escribe, será el inicio de unos de los deportes que a largo plazo, nos llenará la boca de gloria y las manos de oro.

Foto cortesía.

 

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