Por: Adolfo Martínez Ricaurte
A los cinco minutos del segundo tiempo el Manchester United, perdía tres goles por cero, de visitante ante el Chelsea. Cuando el árbitro dio por terminado el juego, el United había logrado una hazaña: empate a tres.
La prensa mundial destacó a grandes espacios lo titánico que fue el juego entre estos equipos de la liga inglesa. Partido de potrero, de barrio marginal de Medellín, pero en un emblemático estadio Inglés.
Los últimos minutos de encuentro, en tiempo de alargue el arquero Degea, sacó de todo a los atacantes del Chelsea. El United también se acercó y pudo pasar de large en el resultado.
A miles de kilómetros de Inglaterra, en el estadio Atanasio Girardot, y unas horas de terminarse el juego entre estos dos conjuntos, el Medellín y el Envigado empataron a dos goles. El visitante pegó en el primer tiempo dos veces y se fue al descanso ganador dos a uno. En el segundo tiempo los del sur se conformaron con el resultado, recularon y permiieron el gol del empate. Se notó claramente que la instrucción del técnico Sarmiento fue la de aguantar. Ese es el fútbol nuestro. De resultados y de estómago. Con Neider Morantes, con Yulián Mejía, dos talentosos y con el goleador del campeonato John Córdoba, se planifica un partido para no perderlo. Y de paso en Sarmiento, culpa al árbitro del resultado. O a los periodistas, porque nos mantenemos, según él, en las cabinas tomando tinto. Su incapacidad, está se la responsabiliza a terceros. Con razón hay tantos miles de kilómetros entre Inglaterra y Colombia.

















