Opinión: ¿Amor por los colores o amor por los likes?
Opinión
Por: Juan Andrés Vásquez
En los últimos días se ha viralizado una campaña en redes sociales por parte de la hinchada de Atlético Nacional, en la cual rechazan la entrada de influencers al Estadio Atanasio Girardot. La hinchada alega que este tipo de personalidades «utilizan» al equipo para «buscar likes o volverse memes y ganar más visualizaciones». Sin embargo, el fenómeno, que no pertenece exclusivamente a los partidos de Atlético Nacional sino que también se ha visto en encuentros de Independiente Medellín, Millonarios, Santa Fe y hasta el Junior, tiene otra victima además de los mismos hinchas: el periodismo.
El periodista, sea formado en la academia o forjado por los años de experiencia que le han entregado la radio, la prensa o la televisión, debe seguir un protocolo de medios, que aunque para muchos puede parecer injusto, obedece a unas normas donde predominan, con justa razón, los derechos de autor que cada quien puede exigir. Pero los influencers, muy astutamente, han encontrado un vacío para incumplir con este protocolo: entrar como hinchas.
Es así como diariamente encontramos videos no oficiales en redes sociales con acciones del partido, entrevistas en las tribunas a jugadores, fotos del encuentro, video reacciones o incluso personajes colados en zonas mixtas con preguntas fuera de contexto. ¿Y quién los puede detener de cometer lo que en el caso del periodista sería una falta grave al protocolo de medios y que lo haría merecedor incluso de la cancelación de su acreditación durante el resto del semestre? Nadie.
Desde el periodismo no pedimos que dejen de hacer este tipo de contenido, por el contrario, el contenido en redes sociales le da mucha fuerza a la divulgación de información sobre los equipos, lo único que pedimos es que no lo hagan en los estadios.
Los estadios son casi un monumento sagrado para quienes cada semana lo visitamos y lo habitamos, son el espacio que nos saca de lo cotidiano, el espacio para ser el propio yo. Como hincha, entiendo la molestia de los demás fanáticos ante los influencers, pues sacarle provecho viral y hasta económico a un lugar que para muchos tiene un significado o una representación semiológica, es una falta de respeto. Para el hincha, asistir al estadio es equivalente a asistir a una misa o a un encuentro familiar, y beneficiarse económicamente de sus alegrías, de sus sufrimientos y de sus demás emociones, es irrespetar al hincha y lo que representa el estadio para él. No he visto el primer influencer en una iglesia.
En el caso de los periodistas, el estadio es aquel lugar donde durante años han desarrollado su profesión, siendo la fuente de información y los puentes comunicativos entre los clubes y la gente, pero ser desplazados de las tribunas lentamente por un grupo de personas que ignoran el trasfondo deportivo y cultural que ofrece el asistir al estadio para tan solo buscar su propio beneficio, no parece para nada justo.
La invitación es a que se respeten los espacios y sobre todo la profesión del periodismo. Que los hinchas disfruten de sus partidos sin una cámara que los esté persiguiendo los 90 minutos para ver su reacción y que los periodistas continúen siendo el primer filtro de la información en los estadios. ¿Será mucho pedir?
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