Un duelo aparte en dieciseisavos: la brujería ghanesa vs la fe colombiana
Agencia Informativa Acord
Por: Mateo Tamayo
La cultura y las creencias juegan un papel muy importante en la forma en que cada individuo vive la Copa del Mundo. Mediante las cábalas y las diferentes costumbres simbólicas se busca, desde la convicción personal, influir en el resultado de un partido. Esto se hace porque, de cierta manera, genera una sensación de control ante la incertidumbre del juego.
En este campo también entran las creencias religiosas y la fe, donde, por medio de rituales y oraciones, se busca contribuir al mismo objetivo: influir en el resultado de un partido. Y son justamente estas costumbres las que han desencadenado un duelo religioso y cultural en la previa del partido entre Colombia y Ghana por los dieciseisavos de final.
Todo comenzó con Nana Kwaku Bonsam, un reconocido sacerdote tradicional ghanés que se ha atribuido públicamente ser “el brujo más poderoso del país”. Bonsam se ha hecho mundialmente conocido por usar sus poderes espirituales para, supuestamente, influir en los partidos de la Selección de Ghana. Fue reconocido en Brasil 2014 por afirmar que realizó unos rituales para provocarle una lesión de rodilla a Cristiano Ronaldo y que este jugara mal ante Ghana. Sin embargo, aunque efectivamente Cristiano presentó una tendinitis en la rodilla izquierda en los días previos al Mundial, el ‘Bicho’ fue quien terminó marcando el gol de la victoria ante Ghana.
Nuevamente se hizo viral en esta Copa del Mundo al ser visto, en medio del partido entre Ghana y Panamá, soplando un misterioso polvo blanco en lo que sería, supuestamente, uno de sus rituales. Pero fue en el partido contra Inglaterra cuando todo el mundo comenzó a hablar de él, pues en la previa aseguró que había trabajado espiritualmente con Harry Kane para que no marcara en el partido. Sorpresivamente, el encuentro terminó 0-0, un gran mérito de la defensa ghanesa, pero también debido a que la figura del conjunto inglés no tuvo un buen partido, pues el delantero inglés, que con diferencia ha sido uno de los mejores de la temporada, erró de forma insólita varias ocasiones claras.
Ahora, después de que se confirmara que el conjunto africano se enfrentaría a la Selección Colombia en dieciseisavos, Nana Kwaku volvió a aparecer y afirmó que ya estaba trabajando para que su selección obtuviera un buen resultado ante Colombia. Sin embargo, los aficionados colombianos no se quedaron de brazos cruzados ante las declaraciones de Bonsam.
Colombia es considerado uno de los países más creyentes del mundo; la fe y la devoción hacen parte del diario vivir de la mayoría de los colombianos. Por lo que, al ver amenazada a su selección, miles de hinchas se respaldaron en la fe en Dios para proteger a su equipo de las supuestas maldiciones de sus rivales. Porque si algo une al pueblo ‘cafetero’ es la Selección Colombia.
El “contraataque” colombiano no se quedó solamente en cadenas de oración. Una multitud se organizó para subir el cerro de Monserrate, en Bogotá, vestidos con la camiseta ‘tricolor’, todos unidos en un mismo objetivo: pedir por la clasificación a octavos y anular las supuestas hechicerías del brujo ghanés. Durante la jornada, rezaron en la basílica del Señor Caído de Monserrate y se unieron en un mismo anhelo.
Las declaraciones de Kwaku Bonsam llegaron a los oídos de los jugadores de la Selección Colombia, específicamente a Gustavo Puerta, a quien le preguntaron cómo enfrentaban las supersticiones del brujo ghanés. Él respondió: “Se han escuchado muchas cosas de ese tipo. Pero bueno, nosotros somos un equipo que siempre cree en Dios, estamos con él, y yo sé que nada nos afectará”. Le hicieran la misma pregunta a Jhon Córdoba, quien respondió de una manera mucho más contundente: “Yo no creo en brujos, solo en Dios y la Virgen de Guadalupe, nada más”
La realidad es que el resultado no se decide por las creencias o rituales que realicen los aficionados, sino por el desempeño de los equipos en la cancha. Sin embargo, todo este choque cultural y religioso nos muestra cómo la Copa del Mundo tiene la capacidad de abarcar la fe y la religión, además de unir a la gente en una misma creencia y en una misma ilusión.
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